Seminario CESC analiza crisis de la “excepcionalidad nórdica” y giro punitivo en Suecia

Se desarrollaron 12 talleres de capacitación dirigidos a funcionarias y funcionarios de Carabineros que cumplen labores fiscalizadoras en el marco de la nueva Ley de Seguridad Privada. Las actividades incluyeron jornadas presenciales en ocho regiones y tres talleres en modalidad online. Actualmente se avanza en el diseño de un curso autoinstruccional de alcance nacional, incorporando los principales contenidos y aprendizajes levantados en las capacitaciones.

El académico del Departamento de Criminología de la Universidad de Estocolmo, Felipe Estrada, encabezó el seminario “¿La excepcionalidad nórdica en crisis? Tendencias criminales y respuestas políticas en Suecia” organizado por el Centro de Estudios en Seguridad Ciudadana (CESC) de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile. La instancia, desarrollada en el Complejo Vicuña Mackenna 20, contó con los comentarios del director del CESC, Claudio González, y la coordinadora del Magíster en Criminología y Gestión de la Seguridad Ciudadana, Olga Espinoza.

El encuentro abordó los desafíos de la criminalidad bajo el prisma de la crisis de la “excepcionalidad nórdica”, con foco en el caso sueco y reflexiones hacia un análisis comparado de la política criminal entre Suecia, Europa y la realidad de Chile.

“La política que se está haciendo en Suecia hoy día no está en línea con lo que dice la evidencia. Las revisiones sistemáticas muestran que los efectos van a ser negativos en reincidencia, en educación, en trabajo y en inclusión. Las universidades, el Consejo Legal, los jueces, incluso instituciones del propio sistema, le están diciendo al gobierno que esto no va a llevar a tener menos crímenes ni más seguridad, y que muchos de los efectos van a ser contrarios, con costos económicos muy grandes y riesgos para la legitimidad del sistema”, reflexionó Estrada.

En su trayectoria, el profesor Estrada ha ocupado cargos relevantes en la institucionalidad criminológica nórdica, entre ellos la presidencia del Consejo Nórdico de Investigación Criminológica y la jefatura de la Unidad de Investigación del Consejo Sueco para la Prevención del Delito.

¿Qué es la “excepcionalidad nórdica”?

Durante el seminario, se explicó que la noción de “excepcionalidad nórdica” se refiere a un modelo de política criminal propio de los Estados de Bienestar, en el que la justicia se concibe como una extensión de la política social y no como un ámbito aislado, con el objetivo de reducir la desigualdad y la exclusión como vía principal para enfrentar la delincuencia.

Este enfoque, de acuerdo a la ponencia del profesor Estrada, se caracteriza por un trato humanitario hacia las personas condenadas, con penas breves, altos estándares carcelarios y foco en la reinserción, la priorización de la prevención por sobre el castigo mediante inversión en educación y apoyo social, una alta legitimidad institucional basada en la confianza ciudadana, y una toma de decisiones sustentada en evidencia científica.

En este marco, el expositor sostuvo que Suecia ha comenzado a desplazarse hacia un paradigma más punitivo, alejándose de esa tradición para responder a nuevas presiones políticas y sociales en materia de seguridad.  En esta línea, cuestionó la asociación  entre migración y criminalidad que ha permeado el debate público, subrayando que esta ha disminuido con el tiempo y no explica las tendencias actuales delictivas.

Apoyándose en evidencia empírica, incluidos  estudios del sociólogo Robert Sampson, sostuvo que, al controlar variables como condiciones socioeconómicas y oportunidades de vida, las diferencias entre grupos desaparecen. A su juicio, el problema central no es la migración en sí, sino la capacidad de las sociedades para integrar y generar condiciones materiales que reduzcan la exclusión.

El académico también advirtió sobre la ineficacia y los riesgos del endurecimiento penal como respuesta predominante. Cuestionó medidas como la reducción de la edad de responsabilidad penal o el aumento de las penas, señalando que no existe evidencia que respalde su impacto en la disminución del delito y que, por el contrario, pueden afectar negativamente la reinserción y aumentar la reincidencia.

Como cierre de la actividad, el director del CESC, Claudio González, destacó que la exposición de Felipe Estrada permitió tensionar, desde la evidencia, ciertas lecturas instaladas sobre seguridad y política criminal, y abrió preguntas relevantes para pensar estos debates en clave comparada.

A su vez, la académica Olga Espinoza subrayó que la discusión también interpela a la política penitenciaria, especialmente frente a los riesgos de que el endurecimiento penal se consolide como respuesta principal ante fenómenos complejos.

 

Eric Monrroy, CESC